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El cristal en la playa: por qué el dolor no está donde lo sientes

El 80% de las personas con fascitis plantar tienen acortamiento en los isquiotibiales. Las personas con dolor lumbar no respiran bien. Donde duele no es donde está el problema.

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Estaba en la playa.

Un hombre caminaba descalzo por la orilla.

Su pie iba directo a pisar un cristal enterrado en la arena.

Casi me maré. Yo y la sangre no nos llevamos bien.

Las vacaciones de ese señor casi arruinadas por alguien que había dejado un cristal en la arena.

Luego pensé... ¿y si esto es exactamente lo que pasa con el dolor crónico?

El cristal está en otro sitio

Ese hombre pisó el cristal en el pie.

La herida está en el pie. El cristal estaba en el pie. Problema localizado; solución localizada. Obvio.

Pero cuando tenemos dolor de espalda, fascitis plantar, dolor de cadera o dolor de cuello de forma crónica... lo que pasa es exactamente lo contrario.

Donde está el dolor normalmente NO es la causa.

"¿Qué tengo fascitis plantar y el problema no está ahí?"

"¿Que tengo dolor de espalda y el problema no está ahí?"

Así es. Presta atención.

Los datos que lo demuestran

Estos no son casos aislados. Son patrones que se repiten:

  • El 80% de las personas con fascitis plantar tienen acortamiento en los isquiotibiales (los músculos de detrás del muslo). El problema no está en la planta del pie; está en la cadena posterior completa.
  • Las personas con dolor lumbar crónico habitualmente no respiran bien. El diafragma —que es un músculo que conecta directamente con la columna— está en disfunción.
  • Las personas con dolor de cadera frecuentemente también tienen dolor de cuello. Porque todo está conectado por la fascia.

¿Ves el patrón?

Por qué el dolor "miente" sobre su origen

La respuesta está en la fascia.

La fascia es un sistema continuo que recorre todo el cuerpo sin interrupciones. Desde la planta del pie hasta la coronilla. Desde la piel hasta el hueso.

Cuando hay tensión en un punto de ese sistema —por una postura inadecuada, por un movimiento repetitivo, por una lesión antigua mal resuelta— esa tensión se transmite a través de la fascia como las ondas que produce una piedra al caer en un estanque.

El lugar donde el tejido tiene menos resistencia es donde la tensión se manifiesta. Y eso puede estar muy lejos del origen real del problema.

La raíz del problema es mecánica. Postural. Fascial.

Tratar el sistema, no el síntoma

Hay momentos en los que es necesario tratar el problema a nivel local. Si pisas un cristal, necesitas limpiar la herida.

Pero rara vez la raíz del problema está ahí. Y si solo tratas donde duele, el alivio será temporal.

El enfoque que funciona es tratar el cuerpo como lo que es: un sistema conectado.

Eso implica evaluar la cadena fascial completa. Identificar dónde está la restricción real. Liberarla. Y luego reorganizar el patrón de movimiento para que no vuelva a aparecer.

En este vídeo explico cómo funciona la fascia como sistema y por qué es la clave del dolor crónico:

Si llevas tiempo tratando el dolor donde lo sientes y el alivio nunca es duradero, puede que sea el momento de tratar el sistema completo. Descubre el Método Bemotion →

Un fuerte abrazo,
David Elcorobarrutia
Fundador de Bemotion