Hernia discal o contractura: cómo diferenciarlos y qué hacer en cada caso
Muchas personas con hernia discal diagnosticada en realidad tienen una contractura fascial. Y muchas contracturas esconden algo más. Aquí están las diferencias y el enfoque correcto para cada caso.
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Roberto llegó a la consulta con una resonancia magnética en la mano.
"Tengo hernia discal en L4-L5. Me han dicho que necesito operarme."
Miré la resonancia. Luego le hice algunas preguntas. Luego le evalué en movimiento.
Y le dije algo que le sorprendió: "Roberto, tienes hernia, sí. Pero tu dolor no viene de la hernia. Viene de la fascia."
Tres meses después, sin cirugía, Roberto corría cinco kilómetros.
¿Qué es una hernia discal?
Un disco intervertebral es una almohadilla de fibrocartílago que separa las vértebras. Tiene un núcleo gelatinoso (núcleo pulposo) rodeado por anillos de fibras de colágeno (anulus fibroso).
La hernia discal ocurre cuando el núcleo pulposo protruye hacia el exterior a través de una fisura en el anulus. Si esa protrusión comprime una raíz nerviosa, aparece el dolor irradiado a la pierna (ciática) o al brazo (cervicobraquialgia).
Dato clave: el 30-40% de personas asintomáticas (sin dolor) tienen hernias discales en la resonancia. La hernia en imagen no siempre equivale a hernia causando dolor.
¿Qué es una contractura muscular?
Una contractura es una contracción involuntaria y mantenida de fibras musculares que no se relajan. Genera tensión local, reduce la circulación y activa los nociceptores (receptores de dolor) del tejido.
Lo que muchas personas llaman "contractura" en realidad es a menudo una tensión fascial: no es el músculo el que está en espasmo, sino la fascia que lo envuelve la que está rígida, deshidratada y comprimiendo el tejido.
Y esa distinción cambia completamente el tratamiento.
Cómo diferenciarlos: síntomas clave
Signos que apuntan a hernia discal
- Dolor que se irradia por la pierna siguiendo un dermatoma específico (línea de distribución del nervio)
- Hormigueos, entumecimiento o debilidad en la pierna o el pie
- El dolor empeora al estar sentado durante tiempo prolongado
- La maniobra de Lasègue (elevar la pierna estirada) reproduce el dolor
Signos que apuntan a tensión fascial o contractura
- Dolor localizado en la espalda baja sin irradiación clara a la pierna
- Rigidez matutina que mejora con el movimiento
- El dolor responde bien al calor y empeora con el frío y el estrés
- Puntos dolorosos concretos al presionar la musculatura paravertebral
Importante: pueden coexistir. Tener hernia discal no significa que todo el dolor venga de ella.
El papel de la fascia en los dos casos
Tanto en la hernia discal como en la contractura, la fascia juega un papel central que los tratamientos convencionales suelen pasar por alto.
En la hernia: la fascia toracolumbar tensa aumenta la presión intradiscal, acelera la degeneración y amplifica la señal de dolor al comprimir los nervios locales.
En la contractura: casi siempre es la fascia (no el músculo) la que mantiene el espasmo. Un masaje puede relajar el músculo temporalmente, pero si la fascia sigue rígida, la tensión regresa en horas.
Por eso la liberación miofascial es el primer paso imprescindible en ambos casos: no para "curar" la hernia, sino para reducir la presión sobre el disco, liberar la tensión sobre el nervio y restaurar la movilidad del tejido.
Qué hacer en cada caso
Si tienes hernia discal
- No todo el dolor viene de la hernia — evalúa el estado de la fascia
- Evita ejercicios en flexión y rotación lumbar bajo carga
- Prioriza la liberación fascial antes de fortalecer
- Trabaja la activación de los multífidos y el control motor de la columna
- La cirugía solo está justificada en casos con déficit neurológico progresivo (pérdida de fuerza, incontinencia)
Si tienes contractura recurrente
- No es mala suerte — es señal de un desequilibrio en la cadena fascial
- Busca el origen de la tensión: puede estar en la cadera, el pie o el patrón respiratorio
- Libera la fascia antes del masaje para que el efecto sea duradero
- Trabaja el movimiento funcional para que no vuelva a aparecer
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Un fuerte abrazo,
David Elcorobarrutia
Especialista en Movimiento Funcional y Fundador de Bemotion