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Carlos y los multífidos: por qué el dolor de espalda crónico no desaparece solo

Hay un grupo de músculos que nadie te ha mencionado. Se llaman multífidos. Y su estado puede explicar por qué tu dolor de espalda no se va nunca del todo.

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¿Te ha dolido alguna vez la espalda?

He tenido clientes que han estado muy mal con el dolor de espalda.

Clientes a los que el dolor les impedía vivir. Trabajar. Dormir. Disfrutar.

Más de lo que imaginas.

La historia de Carlos

Carlos era un buen hombre. Alto, delgado, trabajaba como consultor.

Vino a verme harto de padecer dolor de espalda crónico.

¿Cuánto tiempo llevaba así?

¡AÑOS.

Lo primero que hice en la entrevista inicial fue enseñarle una imagen: una resonancia magnética que muestra la diferencia entre una espalda sana y una espalda con dolor crónico.

Le dije:

"Carlos, tu espalda se parece más a la de la derecha."

Me respondió con cara de confusión: "¿Cómo?"

Y yo le contesté:

"Las personas con dolor de espalda crónico tienden a tener atrofia muscular en los famosos multífidos."

Carlos me miró con extrañeza.

¿Qué demonios son los multífidos?

Los multífidos son un grupo de músculos que recorren toda la columna vertebral. Son pequeños, profundos, y la mayoría de la gente no sabe ni que existen.

Su trabajo es doble:

  • Controlar cada vértebra individualmente, como pequeños guardianes de la columna
  • Dar soporte a tu espalda durante el movimiento y en estático

Carlos señaló la imagen y preguntó: "¿Y toda esa infiltración grasa hace que no funcionen bien?"

Sonreí. Afirmativo.

Cuando tienes dolor de espalda de forma continuada, el sistema nervioso empieza a "desactivar" los multífidos. Es un mecanismo de protección que acaba siendo el origen del problema, no la solución.

Lo que nadie te cuenta sobre la fascia

Los multífidos no trabajan solos. Están envueltos y conectados por la fascia toracolumbar: esa membrana de tejido conectivo que recubre toda la espalda baja como si fuera una armadura.

Cuando los multífidos se atrofian y la fascia se tensa y deshidrata (como suele pasar tras años de dolor y movimiento limitado), se crea un ciclo que se retroalimenta a sí mismo:

Dolor → inmovilidad → atrofia de multífidos → fascia rígida → más dolor.

Ese ciclo es exactamente lo que hay que romper.

Por eso cuando tienes dolor de espalda...

No vale sólo con:

  • Ponerte calorcito
  • Darte un masaje
  • Tomarte un medicamento que elimine el dolor

Eso es como tapar un agujero con cinta adhesiva.

El problema sigue ahí. Los multífidos siguen atrofiados. La fascia sigue rígida. Y en cuanto el efecto del medicamento o el masaje pasa... el dolor vuelve.

Lo que SÍ necesitas

Moverte. De forma inteligente y progresiva.

Y seguir una serie de pasos y protocolos con un objetivo final: moverte bien.

No un parche. Una solución permanente.

El protocolo tiene que trabajar en tres frentes simultáneamente:

  • Liberar la fascia: reducir la tensión acumulada para que el tejido vuelva a hidratarse y moverse con libertad
  • Activar los multífidos: con ejercicios específicos de control motor que "despiertan" esos músculos dormidos
  • Reeducar el movimiento: para que el cuerpo aprenda a moverse sin cargar la espalda de forma incorrecta

Carlos lo entendió enseguida. Y su espalda nunca más volvió a ser la misma.

Aquí tienes un vídeo donde te explico más sobre los multífidos y, lo más importante, qué puedes empezar a hacer hoy:

Tu espalda no está condenada.

Solo necesita el protocolo correcto. Y movimiento inteligente.

Si llevas tiempo con dolor de espalda y sientes que nada funciona de forma duradera, el problema puede estar exactamente aquí: en los multífidos y en la fascia que los rodea. En Bemotion trabajamos esto desde el primer día. Descubre el método Bemotion para el dolor de espalda →

Un fuerte abrazo,
David Elcorobarrutia