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La pubalgia del futbolista y lo que nos enseña sobre cómo se repara el tejido

Un futbolista profesional de Argentina con pubalgia me contactó por TikTok. Su recuperación me dio la excusa perfecta para explicarte qué son los fibroblastos y por qué son la clave de toda reparación fascial.

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Hace unos meses me contactó por TikTok un jugador profesional de fútbol de Argentina.

Tenía una lesión típica en futbolistas: una pubalgia.

Tuvimos una consulta online. Le enseñé una serie de técnicas del Método Bemotion.

Y a los pocos días me escribió esto:

"David, no me lo puedo creer. Llevo semanas sin poder entrenar y con esto ya noto un cambio enorme."

No sabes la alegría que me da cuando la gente siente en sus carnes los beneficios. Cuando comprueban que sí funciona.

Es lo que me mantiene haciendo esto cada día.

Crear nuevas memorias corporales

Para revertir el dolor o una lesión hay que entender qué pasa en el cuerpo y en el cerebro. Y en su relación de amor o de odio.

Una de las claves más importantes es esta: crear nuevas memorias corporales y enseñar al cerebro a desconectar el dolor cuando ya no es necesario.

Con este futbolista, una de las técnicas que trabajamos fue la liberación de la tensión en la cadena profunda: la red fascial que conecta el pubis, los aductores, el psoas y el diafragma.

No hay secretos. Hay ciencia. Y saber cómo hacerlo.

Los fibroblastos: las células reparadoras de tu fascia

Cuando aplicas correctamente las técnicas de liberación miofascial, pasa algo fascinante a nivel celular.

Los fibroblastos —las células que viven dentro de la fascia y cuyo trabajo es reparar el tejido dañado— se activan.

Simple. Directo. Esencial.

Y cuando se activan, ocurren tres cosas simultáneamente:

1. Estado parasimpático global

Los fibroblastos estimulados por la liberación miofascial inducen al cuerpo a entrar en un estado parasimpático (el del descanso y la recuperación). Esto le dice al cerebro:

"Amigo, calma. Relaja. Ya no hay amenaza. Sin dolor."

Es literalmente el mensaje opuesto al que manda la fascia tensa y contracturada.

2. Más espacio = más agua en el tejido

Las técnicas de liberación miofascial crean más espacio entre las fibras, lo que permite que el tejido se rehidrate.

Tejido hidratado = tejido flexible.
Tejido flexible = sin dolor.

Esta rehidratación es especialmente importante en la pubalgia, donde la fascia de los aductores y la fascia visceral del abdomen bajo se deshidratan y comprimen los nervios del plexo lumbar.

3. Síntesis de colágeno

Los fibroblastos activados también aumentan la síntesis de colágeno: la proteína estructural que da resistencia y elasticidad al tejido conectivo.

Esto es lo que permite que una lesión no solo deje de doler, sino que se repare de verdad.

Liberar es solo el primer paso

Lo más importante que entendí con este futbolista es que la liberación miofascial es la fase uno. No la solución final.

Una vez que la fascia está libre y el tejido hidratado, viene el siguiente paso: reorganizar el sistema. Mejorar la postura. Equilibrar las tensiones de todo el cuerpo.

Porque si liberas sin reorganizar, la tensión vuelve. El cuerpo tiene memoria. Hay que darle una nueva.

Aquí tienes el vídeo donde explico más sobre la fascia y por qué es la clave de toda recuperación duradera:

Si tienes una lesión que no termina de resolverse —pubalgia, fascitis, hernia discal u otras—, la clave puede estar en los fibroblastos y en el estado de tu fascia. Descubre el Método Bemotion para el dolor de cadera y lesiones →

Un fuerte abrazo,
David Elcorobarrutia