Los suboccipitales: los músculos que nadie conoce y que causan tus migrañas
Detrás de la cabeza, en la nuca, hay cuatro músculos diminutos cargados de receptores sensoriales. Cuando se tensan, el dolor de cabeza y las migrañas aparecen. Esto es lo que puedes hacer.
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Cuello tenso.
Dolor de cabeza.
Estrés acumulado.
La reacción instintiva de la mayoría: pues me tomo un ibuprofeno.
¡Echa el freno!
Porque hay algo que muy poca gente conoce sobre el dolor de cuello y las migrañas. Y tiene que ver con unos músculos que casi nadie ha escuchado nombrar.
Los suboccipitales: el GPS de tu cabeza
Justo detrás de la cabeza, en la nuca, tenemos cuatro músculos pequeños pero extraordinariamente importantes: los suboccipitales.
Son muy precisos. Son como un GPS que te ayuda a orientarte para que no te pierdas.
¿Por qué? Porque están llenos de receptores sensoriales: de todos los músculos del cuerpo, los suboccipitales tienen la mayor concentración de husos musculares por gramo de tejido.
Su trabajo principal es informar al cerebro de la posición exacta de la cabeza en el espacio. Cada vez que mueves la vista, cada vez que inclinas la cabeza, cada vez que ajustas tu postura... los suboccipitales están ahí, enviando señales de forma constante.
El problema llega cuando se tensan en exceso.
Y en el mundo actual —con horas delante del ordenador, el móvil y la cabeza adelantada— se tensan constantemente.
La conexión entre los suboccipitales y el dolor de cabeza
Cuando los suboccipitales se contracturan, comprimen la arteria vertebral y el nervio suboccipital. Esa compresión se puede irradiar como un dolor que sube desde la nuca hacia la parte de arriba del cráneo, los ojos e incluso la frente.
Lo que mucha gente llama "dolor de cabeza tensional" o incluso "migraña cervicogénica" tiene a menudo su origen aquí.
Y también tiene relación directa con la fascia.
Los suboccipitales están conectados, a través de la fascia, con la duramadre (la membrana que recubre el cerebro). Cuando la fascia de esa zona se tensa y deshidrata, la duramadre sufre. Y eso puede provocar cefaleas que no responden a los analgésicos de siempre.
El ejercicio de "decir sí" (y por qué solo no es suficiente)
Probablemente has visto antes el ejercicio de retracción cervical, al que me gusta llamar el ejercicio de "decir sí con la cabeza".
Consiste en llevar la barbilla hacia atrás y hacia abajo suavemente, como si estuvieras asintiendo levemente.
Los estudios muestran que funciona. Pero tiene dos problemas:
Problema 1: los resultados llegan a medio plazo: entre 3 y 4 semanas de práctica consistente.
Problema 2: se olvida de la fascia. Y de la importancia de generar cambios rápidos en el dolor.
La combinación que cambia las cosas
Pero como tú ya sabes lo importante que es la fascia, aquí viene la combinación que marca la diferencia:
PASO 1 — El ejercicio de "decir sí":
Activa la musculatura profunda del cuello (los flexores profundos cervicales), que son los que relajan los músculos de la nuca cuando se contraen de forma adecuada.
PASO 2 — Liberación miofascial simultánea:
Mientras realizas el movimiento, aplicas presión suave en los puntos de tensión de la nuca con los dedos o con una pelota pequeña.
¿Para qué? Para que se estimulen los fibroblastos, se hidrate el tejido fascial y, además... el dolor pueda desaparecer de forma casi inmediata.
El movimiento reactiva los receptores sensoriales. La liberación miofascial baja la tensión del tejido. Juntos, el sistema nervioso recibe el mensaje de que puede relajarse.
Aquí tienes el vídeo donde te enseño esta técnica paso a paso:
La próxima vez que sientas tensión en el cuello o un dolor de cabeza que empieza en la nuca...
Antes de buscar el ibuprofeno, prueba esto. 5 minutos. Sin equipo. Sin depender de nadie.
Si el dolor de cuello, las migrañas o la tensión cervical son algo con lo que convives habitualmente, puede que la solución esté en la fascia cervical y en los suboccipitales. El Método Bemotion trabaja exactamente esto. Descubre el método Bemotion para el dolor cervical →
Un fuerte abrazo,
David Elcorobarrutia